Dormir en un templo budista en Japón

No todos los lujos de viaje se limitan al hotel más espectacular o el avión privado con más oro. Muchas veces es el propio destino el que marca la diferencia o el lugar en el que duermes el que lo convierte en una experiencia especial. Si Japón ya es en sí mismo un destino que llama la atención, la idea de dormir en un templo budista convierte esa parte del viaje en una joya que resalta entre el resto de momentos vividos en el país del Sol naciente.

Japon Koyasan Ekoin Entrada

Kōyasan, la montaña sagrada

Kōyasan o el monte Kōya es el centro más importante del budismo shingon en Japón y hasta allí, en las montañas de Wakayama en la región de Kansai, llegan cada año miles de japoneses en peregrinación. Pero turistas no llegan tantos, los occidentales llamamos la atención por la novedad, tantas cosas sorprenden de Japón que pasar por un monte sagrado no es algo que se suela hacer en una primera visita… menos nosotros, que lo hicimos.

Llegar a Kōyasan ya es una experiencia en sí misma: trenes entre bosques, un funicular que parece escalar la ladera del monte y una carretera de montaña por la que ya pasa justo el autobús y, cuando llega otro coche de frente, demuestra la pericia de los conductores. Un viaje tan “ajetreado” da paso a un lugar lleno de paz, tranquilidad y meditación. Además del templo más importante del budismo shingon, también está el mayor cementerio de Japón –con un monumento a la hormiga blanca construido por una empresa de pesticidas–.

Japon Koyasan Jardin Templo

Eikō-in, dormir en un templo budista en Kōyasan

Visitar un templo budista es una cosa, pero dormir en uno es algo completamente distinto. No esperéis, al menos en Eikō-in, la austeridad de un monasterio medieval católico. Tampoco podemos asegurar que los monjes no duerman en celdas… pero los turistas tienen sus grandes habitaciones con balcón a un jardín interior. Como en todo Japón los zapatos se quedarán en la entrada y, a partir de ahí, caminaremos con unas zapatillas del templo. En la habitación, pies descalzos sobre el tamami y futón para dormir.

La estancia incluye la comida, que se puede elegir entre vegetariana –la que comen los monjes– o… poco más que vegetariana, porque tampoco vimos mucha carne en la otra opción. La sirven en tu propia habitación sobre una mesa baja tradicional, al igual que el desayuno. No dejéis de visitar el onsen, una costumbre japonesa que habría que importar en todo el mundo.

Japon Koyasan Ekoin Cena

Pero esto no tiene mucha diferencia con cualquier otro sitio en el que puedas dormir en Japón, así que ¿por qué dormir en un templo budista? Porque a la mañana siguiente te despertarán para incorporarte a sus ritos y ceremonias. Desde las seis de la mañana –en noviembre, cuando estuvimos nosotros– comienzan los cantos de mantras en la sala de oración, que después siguen en la sala principal. A la vuelta a la habitación encontraréis el desayuno servido.

Calma y tranquilidad en Japón, un país que mezcla los neones y las multitudes de Tokyo con la paz de sus templos.

 


 

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