El superyate Adastra, lujo eficiente

Cinco años y más de 350 trabajadores para construir un barco… pero claro, no es un barco cualquiera, es uno de esos que harán girar la cabeza al mismísimo Neptuno si lo ven navegando por su reino. Por si fuera poco, también es uno de los más eficientes del mundo. Evidentemente no se trata de un barco de crucero, ni de un petrolero. Es algo mucho más pequeño y, obviamente, lujoso. Hablamos de un “pequeño” superyate de 42,5 metros –sí, volvemos a escribir sobre superyates–, el Adastra.

Adastra

Foto: Shuttleworth Design

Cuando un catamarán se queda corto

Dos quillas en el agua para aumentar la velocidad y disminuir el rozamiento con el agua parecen pocas cuando hablamos de lujo y de eficiencia, así que el superyate Adastra tiene tres. Un trimarán –vaya nombres– capaz de alcanzar velocidades de barco de carreras pero, ¿hemos dicho lujo?, lo bastante estable como para que sus ocupantes no tengan que ponerse un cinturón de seguridad para evitar salir despedidos por la borda.

¿Nunca os habéis preguntado qué lleva a los ingenieros a construir barcos más rápidos cuando nunca alcazarán la velocidad de un avión? ¿No se supone que la idea de un yate es disfrutar de la brisa marina, de la navegación tranquila, de soledad que ofrece el océano? Da la impresión de que los que pueden permitirse estos lujos, tienen tantos lujos de los que disfrutar que todos tienen que ser rápidos. No hay tiempo en una vida para disfrutar de todo lo que el dinero puede dar con toda la calma necesaria.

Adastra

Foto: Shuttleworth Design

Lujo a bordo del superyate Adastra

Sólo nueve pasajeros en el superyate Adastra, atendidos por seis tripulantes. Pero nueve pasajeros bien cómodos en cuatro camarotes equipados con sauna y jacuzzi. Además de un salón, área de descanso y comedor. Estamos en un barco, así que bucear tiene que ser una opción, así como navegar en otros barcos más pequeños.

Adastra

Foto: Shuttleworth Design

El barco en cuestión tiene un precio que ronda los 15 millones de dólares, alcanza velocidades que superan los 43 kilómetros por hora y, atentos, se puede controlar desde un iPad ¿dónde quedó el romanticismo del timón? Aunque, para romanticismo, el de los neones azules que se encienden por la parte inferior del superyate Adastra por la noche ¿o más que romanticismo es una nave espacial sobre el agua?

Está claro que lo pondríamos a toda velocidad para ver de lo que es capaz pero, después, dejaríamos que el mar nos meciera, si es que es posible que el super estable superyate Adastra se meza.

Más información en la web de los diseñadores Shuttleworth Design.

 


 

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